Servicio Especial Día de la Madre

Este sábado se realizó en nuestra Iglesia El Perfecto Amor un Servicio Especial para celebrar el Día de la Madre. En esta soleada mañana se dieron cita las familias de la congregación para honrar las vidas de esas mujeres tan especiales que día a día lo dan todo por sus hijos.

La mañana estuvo perfecta: clima soleado pero fresco. Desde las 9:00 am comenzaron a llegar las madres con sus familias para el primer servicio. Al entrar, los servidores de Protocolo les tenían una sorpresa: un muro de globos les permitía la oportunidad de ganar un obsequio. Además, se les entregó un ramillete de flores y pasaron al salón de la Iglesia, donde se les tomaron fotografías grupales e individuales.

El Pastor Miguel dirigió la oración inicial y seguidamente, la Adoradora Claudia Cabrera entono hermosas alabanzas que fueron seguidas por la grei. Madre e hija, Deriangel Balza y Deirys de Balza dieron expresión visual a la adoración con sus danzas.

Todos los días son el Día de la Madre

Nuestro querido adorador Simón Ochoa tuvo a su cargo la prédica de la Palabra, basado en el episodio de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17).

Simón recordó a todas esas madres que cada día recogen sus leños para edificar su hogar, con esfuerzo, pero con amor. Y con un pequeño testimonio llamó a reconocer, pero no solo el Día de la Madre, los sacrificios que estas mujeres hacen día a día por sus hijos, y todos los pequeños detalles con los que llenan de amor a sus familias.

La Tinaja que no se Vacía: El Milagro de la Fe Silenciosa

La fe y la obediencia de la mujer son las herramientas fundamentales para transformar un hogar en crisis en un escenario de milagro. Aunque la escasez, el cansancio o los problemas familiares parezcan señales de un final inminente, la historia de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:8-16) demuestra que poner lo poco que se tiene en manos de Dios garantiza una provisión inagotable. El secreto no reside en tener abundancia acumulada, sino en la capacidad de edificar el hogar con obediencia, entendiendo que la mujer sabia edifica su casa (Proverbios 14:1) al decidir que Dios comerá primero en su hogar, incluso cuando solo queda un puñado de harina.

El milagro no consiste en recibir todo lo necesario de una sola vez para el resto del año, sino en experimentar la renovación de las fuerzas y el sustento cada mañana, tal como el Salmo 92:10 promete al hablar de ser ungidos con aceite fresco. Al soltar el desánimo y elegir la adoración, la mujer se viste de fuerza y honor y se ríe de lo por venir (Proverbios 31:25), convirtiéndose en el soporte espiritual que sostiene a su familia en medio de la sequía.

De este modo, la oración constante y el sacrificio silencioso aseguran que, mientras el mundo experimenta carencia, en el hogar bendecido nunca falte el pan ni la alegría. Esta determinación de creer contra toda esperanza protege a la descendencia, logrando que finalmente se cumpla la promesa donde se levantan sus hijos y la llamen bienaventurada (Proverbios 31:28), pues la tinaja de fe de una madre es la que garantiza que la gloria de Dios sobreabunde en su casa por encima de cualquier necesidad material.

Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 

Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 

Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 

Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 

Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 

Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. 

Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

1 Reyes 17: 10-16

Final emotivo

Seguidamente, la Pastora Carmen representó un corto pero muy emotivo monólogo, donde expresó los sentimientos de estas mujeres que, como una payasa, deben aparentar alegría aún en medio de los problemas, deben hacer malabares con todas las situaciones que se presentan en casa, pero no se les reconoce su labor. Lo importante es que estas madres aprendan a dejar sus cargas en Dios.

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